Cuando trabajar duro conduce al fracaso: 3 claves de éxito

En nuestra vida, las grandes decisiones las tomamos sin conocer realmente las razones que las provocan; no es posible preguntar a nuestros procesos cerebrales inconscientes qué tipo de información, motivo o emoción es realmente decisiva.  Decía Freud que nuestra mente consciente no controla nuestra forma de actuar sólo nos cuenta un cuento sobre nuestras acciones.

Pero hay principios y valores, “memes”, que desde nuestra infancia son introducidos en nuestros circuitos cerebrales y que están tan extendidos que condicionan nuestro comportamiento profesional. Probablemente el más extendido es que la perseverancia, el esfuerzo, la dedicación,… son la base del éxito.

Nuestras empresas están repletas de directivos con jornadas interminables que buscan ser seguidos y que lo logran con éxito provocando en nuestras empresas jornadas interminables,… para el bien de la empresa, pero que en realidad la conducen a la muerte.

Te propongo sacar este tipo de pensamientos de la semiclandestinidad donde están pues a menudo se convierten en “mentiras” que te pueden hacer fracasar.

 

10.000 horas de esfuerzo para construir un genio

Dicen que en la batalla de la vida no siempre la gana el más listo o el más preparado sino los que se esfuerzan, que la vida no es una carrera para sprinters sino para corredores de larga distancia que perseveran.

Dicen que el 90% de los que fracasan nunca fueron derrotados, solo renunciaron, no supieron perseverar, subestimaron el poder de la fuerza de la voluntad, el poder de entregarse y dar lo máximo de si mismos.

Dicen que la genialidad no existe sólo el 1% es inspiración que el 99% es transpiración. E incluso se ha llegado más lejos, se ha llegado poner un números de horas para conseguir este éxito o expertise: 10.000 horas, una cifra que Malcolm Gladwell señalo y que se ha convertido extrañamente en un número “mágico” para algunos.

Dicen, sí, lo habrás oído centenares de veces,  que sobrevaloramos lo innato, pero que lo importante es practicar, fracasar, y levantarse, y nunca, nunca rendirse, trabajar,…

Si, el éxito aparece tan fácil, tan alcanzable a todos. Se han escrito millones de páginas explicando que estamos en la sociedad que se basa en el ideal de la meritocracia, que se soporta en una idea simple y casi “mágica” si quieres conseguir lo que quieras tu puedes sólo esfuérzate, esfuérzate más que los demás.

 

El esfuerzo del directivo no sirve para las tres claves del éxito

 Como no podía ser de otra forma este discurso se ha trasladado al mundo empresarial y los directivos trabajan muchas horas y piensan que por ello serán excelentes profesionales. Es un hecho que en las empresas el sobreesfuerzo es algo que se valora y se estima,…y esto se intenta trasladar a la mayoría de profesionales. Pero parece que para los nuevos retos directivos el esfuerzo no ayuda mucho, no es la clave,… ¿Cuáles son las claves del éxito?

 1. El éxito es colectivo: El talento es de los equipos. Los grandes éxitos son éxitos colectivos, donde alguien puede aparecer como líder o protagonista, pero en realidad son éxitos que no se pueden dar en otros lugares o con otras personas.

En nuestras complejas organizaciones el esfuerzo excepcional de ninguna persona puede substituir a un esfuerzo mediocre de un equipo. Y muchos directivos no aprovechan bien sus equipos pero trabajan de forma desaforada,… hay algo más absurdo,… No aprovechan la inteligencia colectiva de las personas que suele estar infrautilizada, pero se quedan hasta muy tarde todos los días,…  no consiguen inspirar a sus equipos, muchas veces bloqueados emocionalmente por sobretrabajo. A veces intentan substituir un liderazgo inexistente  por su trabajo.

2. El éxito es entender el entorno cambiante: Por mucho talento que se tenga las personas exitosas están en entornos adecuados para tener éxito: no se podía haber construido Facebook en el África subsahariana, ni siquiera por el mejor equipo. Cómo conectamos con otros equipos, con otras empresas, con nuestros clientes, con nuestros proveedores, cómo adaptamos los modelos de negocio.

En nuestro complejo entorno trabajar duro en la dirección inadecuada sólo te permite hundirte más, de nada sirve trabajar duro en construir un producto que no se necesita o en hacer una operación que puede ser mejor hecha por otros. No adaptarse al entorno es la razón más clara del fracaso y del éxito, pero muchos directivos intentan substituir ideas por trabajo, cómo si trabajar más y mejor con la misma idea de negocio pudiera dar el éxito. Pero no tienen tiempo para explorar ni reflexionar por qué están haciendo otras cosas más importantes: están trabajando sobre lo conocido.

3. El éxito es reinventar tu trabajo: el futuro no pertenece a los que duramente han conseguido una expertise como grandes financieros, comerciales o hombres de marketing, pertenece a los que son capaces de olvidarse de cómo se llamaba su profesión, cambiarla y buscar otros caminos, de darse cuenta que buena parte de las 10.000 horas que invirtieron en ser expertos son un lastre, horas peligrosas que deben aprender a olvidar.

Pero te encontrarás muchos directivos enormemente preocupados por hacer mejor lo que hacían antes con los mismos métodos, preocupados por qué sus equipos sean más eficientes en lo que eran antes, en conseguir la maestría de un mundo que desaparece. Y cuando efectivamente desaparece intentan escuchar la voz dulce de la nostalgia de pasados remotos y se preguntan porque no trabajaron suficiente. Nunca se preguntan acerca de la creatividad ni por qué no hicieron la locura de tomarse tiempo para reinventarse.

Cuando el esfuerzo del directivo es perjudicial

Las duras y largas jornadas al que se enfrentan la mayoría de nuestros directivos no son gratis: provocan estrés, visión túnel y una enorme incapacidad para explorar nuevos caminos, conectar emocionalmente con otros, para dialogar, algo  básico para liderar equipos u observar reflexivamente y proactivamente la realidad,… El duro esfuerzo en hacer lo que siempre se hizo impide hacer aquello que es necesario para activar las verdaderas claves que permiten el éxito profesional.

Cuando cansado vayas hacia tu casa y a altas horas de la noche veas a uno de estos directivos encerrados en su despacho peleándose con alguna hoja de cálculo mientras en su entorno todo se transforma y él es ajeno, mientras se desprofesionaliza sin apenas darse cuenta y ha perdido la conexión emocional con sus equipos no pienses que este directivo vive en una prisión de cristal llamada oficina. Piensa que vive en otra prisión también transparente que crea nuestro cerebro, que es invisible y no se ve.

Nuestro cerebro funciona con “memes” antiguos que a veces nos aprisionan. Para hacerlos visibles necesitamos tiempo, tiempo que nuestro propio cerebro nos quita. Si, nuestro cerebro nos engaña, no siempre es adaptativo: ¡No le hagas caso! No trabajes tan duro, esto conduce al fracaso.

29 comentarios to “Cuando trabajar duro conduce al fracaso: 3 claves de éxito”

  1. Cristina Says:

    Al leer este artículo me he acordado, de Rajoy y de su discurso de ayer en el palco ante los militantes del PP…y de media España.

  2. Rosario Says:

    Desaprender lo aprendido debe ser tan difícil y duro como el que busca hoy trabajo en España.
    Estoy de acuerdo con que sólo el esfuerzo y dedicación no es sufiente ni para lo uno ni para lo otro, que encerrado en “la urna de cristal” no se obtenien los resultados deseados, que hay que contar con EL EQUIPO, que hay que ser humilde y generoso con los otros-con los demás para que con ellos puedas crecer=aprender ……Es alejandonos del individualismo y sumando esfuerzos en lo que estamos ¿esto es cambio o reconocimiento de que el ser humano es SOCIAL y no puedo olvidarse de que necesita contar con “el otro”?

  3. fernando Says:

    Muy atinado el post. Cree el poseedor de un martillo que todo son clavos.
    Y el entorno es clave porque la competencia es situacional.

  4. Cuando trabajar duro conduce al fracaso: 3 claves de éxito « SUPERVIVENCIA DIRECTIVA |sólo el cambio permanece « a l i a n n x a Says:

    […] Cuando trabajar duro conduce al fracaso: 3 claves de éxito « SUPERVIVENCIA DIRECTIVA |sólo el cam…. ComparteloCorreo electrónicoTwitterLinkedInFacebookLike this:LikeBe the first to like this post. from → Capital Humano, Consultoria ← Reorganizing? Think Again – Ron Ashkenas – Harvard Business Review No comments yet […]

  5. Ane López de Gámiz (@ALopezDeGamiz) Says:

    #rrhh “Cuando trabajar duro conduce al fracaso…” Bastante frecuente… Y más, en crisis. http://goo.gl/vH94h

  6. Conchi Escalera Says:

    Gratificante leerlo, la verdad es k el trabajo en equipo y la inteligencia del directivo para dirigir,coordinar, y organizar dicho equipo y los objetivos, es lo unico que puede sacar adelante una empresa, y darle continuidad y futuro.

  7. Juan Carlos Martínez Burgos Says:

    Acertado. En algunos momentos se hace necesario “pararse”, pensar y continuar. En muchas ocasiones ese gesto hace que tomes otra dirección, pero puede ser la correcta. Y puede servirte para ver el conjunto, desde fuera de la “urna”

  8. Alfonso Sagi-Vela Says:

    Magnífico, Virginio.
    Convincente y bien escrito relato de acontecimientos. Lo tuiteo.
    Saludos,
    ASV

  9. Noticias que hoy nos interesan | wellcommunity Says:

    […] Cuando trabajar duro conduce al fracaso: 3 claves de éxito Supervivencia Directiva […]

  10. 1970Capote1970 Says:

    Muchas gracias por el post. Hay que trabajar duro pero hay que trabajar hacia un objetivo, hay que saber priorizar y delegar. Muchas personas trabajan sin sentido, se sienten orgullosas de terminar a las 21,30h todos los días pero demuestran una carencia de criterio importante. no consiste en trabajar 12 horas al día, consiste en trabajar bien.

  11. Ignacio Canales S Says:

    Me llegó como anillo el dedo.

    Saludos desde Chile.

  12. Iñaki Martin Says:

    1. ”las grandes decisiones las tomamos sin conocer realmente las razones que las provocan; no es posible preguntar a nuestros procesos cerebrales inconscientes qué tipo de información, motivo o emoción es realmente decisiva”.
    Consideraciones: la reflexión interna es una doctrina con más de 2500 años de antigüedad cuyo ejemplo más claro fue el ‘daimon’ de Sócrates. Las decisiones despejan incógnitas a problemas cuya redundancia, reiteración y concomitancia le permiten al ser humano tener un modelo de decisión culturalmente aceptado que nos ha permitido lograr por ejemplo una matemática compleja o un bucvle bélico infinito. La psicología cognitiva no nos lleva lejos y el psicoanálisis de Freud estaba en los albores de la comprensión. Traer a colación este modelo es poner el carro delante de los bueyes.

    2. Hay principios y valores, “memes”, que desde nuestra infancia son introducidos en nuestros circuitos cerebrales y que están tan extendidos que condicionan nuestro comportamiento profesional.
    Consideraciones: si los valores y el comportamiento se pueden condicionar por ejempo mediante conductismo operante, significa que éstos podrían operar como un ‘instinto’ conductual lo que implica que el individuo, el ciudadano deja su libre albedrío en manos de las corporaciones. Sin embargo,precisamente porque el acervo de los valores es comunitario, no pertenece a la singularidad individual independientemente de que éste pueda aportar valores nuevos, su significación es un legado cultural alejado del genotipo y de la filogenia salvo los aspectos ligados a la epigenética. El ejercicio directivo y el modelo multinacional cuestiona el patrimonio cultural e instala sectorialmente un modelo que le conduce al éxito. Hasta la fecha si tuviéramos que elegir una imagen para identificar este comportamiento, la actividad del virus ébola, su impacto y patrón de crecimiento serían un calco del modelo industrial entre el siglo XIX y el XXI. Con todo, integrarse en cualquier multinacional consiste en gran medida en abandonar los valores socialmente instaurados para adoptar los valores corporativos específicos. Esta adhesión es una decisión voluntaria y muchas veces camuflada para obtener beneficios económicos donde se soslaya el contrato social para acelerar la obtención de beneficio.
    3. Nuestras empresas están repletas de directivos con jornadas interminables que buscan ser seguidos y que lo logran con éxito provocando en nuestras empresas jornadas interminables,… para el bien de la empresa, pero que en realidad la conducen a la muerte.
    Consideraciones: Si bien los valores corporativos no implican la fundación de sectas internas, sino de grupos, alianzas para lograr el éxito personal, la premisa de la jornada interminable está vinculada con el rechazo a la familia y la carencia de habilidades sociales. Aunque el cometido de las jornadas interminables se vinculan a aspectos de dedicación, perseverancia y entrega a la empresa, esconden la ruptura del contrato social porque no hay un puente entre el desarrollo progesional individual y los roles familiares. De nuevo la relaciones corporativas, las eternas reuniones y el trabajo acumulado se provocan e inducen para ganar más dinero y justificar el puesto sea éste white o blue collar. Resumiendo, la lógica interna de la empresa no introduce en su funcionamiento aquellas variables que entorpecen la maximización del rendimiento; el directivo, en la cultura occidental, acumula una incompatibilidad entre el desarrollo social y personal que aglutina bajo la ‘culpa de la decisión’ para que el trabajo diario sea el proceso de una catarsis donde justificar cualquier fracaso en otros aspectos personales y familiares.
    4. (Calcula Malcolm Gladwell) 10.000 horas de esfuerzo para construir un genio.
    Consideraciones: si tenemos en cuenta que en nuestra cultura una persona vive de media unos 30.000 días (82 años), que se necesitan 30.000 horas para hablar un segundo idioma y 10 años para formar un buen profesional, ese cálculo no aporta nada.
    5. algunos brindis al sol:
    – la batalla de la vida no siempre la gana el más listo o el más preparado sino los que se esfuerzan.
    – la vida no es una carrera para sprinters sino para corredores de larga distancia que perseveran.
    – el 90% de los que fracasan nunca fueron derrotados, solo renunciaron, no supieron perseverar, subestimaron el poder de la fuerza de la voluntad, el poder de entregarse y dar lo máximo de si mismos.
    – la genialidad no existe sólo el 1% es inspiración que el 99% es transpiración. E incluso se ha llegado más lejos, se ha llegado poner un números de horas para conseguir este éxito o expertise: 10.000 horas, una cifra que señalo y que se ha convertido extrañamente en un número “mágico” para algunos.
    – sobrevaloramos lo innato, pero que lo importante es practicar, fracasar, y levantarse, y nunca, nunca rendirse, trabajar.
    Consideraciones: a estas ‘meditaciones’ les suceden dos cosas, por una parte operan dentro de un biologicismo darwiniano y por otra en el paradigma de la guerra y sus valores.

    6. El éxito aparece tan fácil, tan alcanzable a todos. Se han escrito millones de páginas explicando que estamos en la sociedad que se basa en el ideal de la meritocracia, que se soporta en una idea simple y casi “mágica” si quieres conseguir lo que quieras tu puedes sólo esfuérzate, esfuérzate más que los demás.
    Consideraciones: las historias de éxito, del self made man, del sueño americano y de la meritocracia nunca se instalaron en las sociedades grecolatinas y sus descendientes culturales. Obedecen a un patrón cultural anglosajón donde se omiten otros aspectos transcendentales.
    7. ¿Cuáles son las claves del éxito?
    7. 1. El éxito es colectivo: El talento es de los equipos. Los grandes éxitos son éxitos colectivos, donde alguien puede aparecer como líder o protagonista, pero en realidad son éxitos que no se pueden dar en otros lugares o con otras personas.
    Consideraciones: esta definición de éxito sólo es válida en algunos deportes profesionales, en el campo empresarial es inoperante si tenemos en cuenta la relación entre la jerarquía del mando y la división del trabajo.
    En nuestras complejas organizaciones el esfuerzo excepcional de ninguna persona puede substituir a un esfuerzo mediocre de un equipo. Y muchos directivos no aprovechan bien sus equipos pero trabajan de forma desaforada,… hay algo más absurdo,… No aprovechan la inteligencia colectiva de las personas que suele estar infrautilizada, pero se quedan hasta muy tarde todos los días,… no consiguen inspirar a sus equipos, muchas veces bloqueados emocionalmente por sobretrabajo. A veces intentan substituir un liderazgo inexistente por su trabajo.
    Consideraciones: esta descripción es una verdad a medias y reduce el campo de las estructuras organizativas. No tiene en cuenta la difeferncia entre imagen y marca y cómo esto opera en el mundo empresarial: ¿era el icono de Apple Steve Jobs?. Hay decenas de ejemplos que contradicen estos aspectos, sobre todo cuando acentuamos la importancia de la imaginación y de la inteligencia.

    7. 2. El éxito es entender el entorno cambiante: Por mucho talento que se tenga las personas exitosas están en entornos adecuados para tener éxito: no se podía haber construido Facebook en el África subsahariana, ni siquiera por el mejor equipo. Cómo conectamos con otros equipos, con otras empresas, con nuestros clientes, con nuestros proveedores, cómo adaptamos los modelos de negocio.
    Consideraciones: no hay que mezclar churras con merinas, aunque ambas sean ovejas. El éxito sonríe al hombre preparado decía Flemming. El éxito sobreviene no se busca activamente, es una consecuencia de otros aspectos, no todos loables ni asumibles.
    En nuestro complejo entorno trabajar duro en la dirección inadecuada sólo te permite hundirte más, de nada sirve trabajar duro en construir un producto que no se necesita o en hacer una operación que puede ser mejor hecha por otros. No adaptarse al entorno es la razón más clara del fracaso y del éxito, pero muchos directivos intentan substituir ideas por trabajo, cómo si trabajar más y mejor con la misma idea de negocio pudiera dar el éxito. Pero no tienen tiempo para explorar ni reflexionar por qué están haciendo otras cosas más importantes: están trabajando sobre lo conocido.
    Consideraciones: si echas una mirada en el entorno, estamos repletos de productos que no se necesitan; la relación entre la oferta y la demanda está llena de ejemplos donde la demanda (léase necesidad) se construye. Es difícil que un directivo sea un pionero en algún entorno de trabajo.
    7. 3. El éxito es reinventar tu trabajo: el futuro no pertenece a los que duramente han conseguido una expertise como grandes financieros, comerciales o hombres de marketing, pertenece a los que son capaces de olvidarse de cómo se llamaba su profesión, cambiarla y buscar otros caminos, de darse cuenta que buena parte de las 10.000 horas que invirtieron en ser expertos son un lastre, horas peligrosas que deben aprender a olvidar.
    Consideraciones: en los años 60 a esto se le lamaba deuteroaprendizaje, pero ahora son palabras hueras si no están soportadas por la experiencia.
    Pero te encontrarás muchos directivos enormemente preocupados por hacer mejor lo que hacían antes con los mismos métodos, preocupados por qué sus equipos sean más eficientes en lo que eran antes, en conseguir la maestría de un mundo que desaparece. Y cuando efectivamente desaparece intentan escuchar la voz dulce de la nostalgia de pasados remotos y se preguntan porque no trabajaron suficiente. Nunca se preguntan acerca de la creatividad ni por qué no hicieron la locura de tomarse tiempo para reinventarse.
    Consideraciones: los procesos industriales requieren de enormes sumas para reinventarse y las tesis que propones teóricamente se darían en un mundo laboral de crecimiento exponencial e infinito y materias infinitas; ambos aspectos están rebatidos en múltiples campos. Quizás las excepción sean el marketing , la publicidad y la física teórica, en ellos sólo hace falta papel y lápiz.
    8. Cuando el esfuerzo del directivo es perjudicial

    8.1 Las duras y largas jornadas al que se enfrentan la mayoría de nuestros directivos no son gratis: provocan estrés, visión túnel y una enorme incapacidad para explorar nuevos caminos, conectar emocionalmente con otros, para dialogar, algo básico para liderar equipos u observar reflexivamente y proactivamente la realidad,… El duro esfuerzo en hacer lo que siempre se hizo impide hacer aquello que es necesario para activar las verdaderas claves que permiten el éxito profesional.
    8.2 Cuando cansado vayas hacia tu casa y a altas horas de la noche veas a uno de estos directivos encerrados en su despacho peleándose con alguna hoja de cálculo mientras en su entorno todo se transforma y él es ajeno, mientras se desprofesionaliza sin apenas darse cuenta y ha perdido la conexión emocional con sus equipos no pienses que este directivo vive en una prisión de cristal llamada oficina. Piensa que vive en otra prisión también transparente que crea nuestro cerebro, que es invisible y no se ve.
    8.3 Nuestro cerebro funciona con “memes” antiguos que a veces nos aprisionan. Para hacerlos visibles necesitamos tiempo, tiempo que nuestro propio cerebro nos quita. Si, nuestro cerebro nos engaña, no siempre es adaptativo: ¡No le hagas caso! No trabajes tan duro, esto conduce al fracaso.
    Consideraciones finales: no se aporta nada fundamental a la cultura del trabajo más allá de las nuevas síntesis espiritualistas tipo coaching que se reducen a descargar la culpa del directivo y entrar en las organizaciones para cambiar (sic) la forma de trabajo. Otra vez el carro delante de los bueyes, para ese camino no hacen falta esas alforjas, en última instancia hay que repensar el modelo productivo y su relación con las personas.
    En general el texto mezcla aspectos y es muy confuso cuando aborda la problemática de los aspectos del mando y dirección de empresas. Iñaki (imb.universidad@gmail.com)

  13. mora_lenin Says:

    Estoy de acuerdo con el criterio vertido en el texto, en realidad no basta únicamente fijar la meta o un punto de llegada y trabajar muy duro cuando se trata de lograr algo; efectivamente hacen falta además: estar consciente que los mejores éxitos son los éxitos colectivos, adaptarse al entorno y reinventar el trabajo siendo creativos.
    …excelente artículo!

  14. Pere Puiggros Says:

    La tan mal utilizada y a veces denostada inteligencia emocional , cuando el Ceo o la persona de máxima responsabilidad en la empresa dice que los empleados a todos los niveles tienen que trabajar como los “burros ” con las orejeras puestas , seguro que se está fraguando un gran fracaso empresarial , las tendencias y las modas no contrastadas en el modelo de gestión empresarial en manos de incompetentes difilcilmente acaba bien.
    Lo que ocurre es que hay directivos con una gran habilidad para embaucar a la propiedad a veces por periodos largos y en ocasiones acaban con la empresa a base de continuos experimentos sin ninguna solvencia ni sentido , vamos lo que se suele llamar la uida hacia adelante para tapar los fracasos actuales.

  15. Andres Says:

    Muy buen articulo, quizas tambien un directivo tendria que escuchar o hacer participe al ultimo empleado de su cadena, a veces se sorprenderia la gente de que una persona sin estudios pero con ganas pueda tener una vision desde el punto de vista de sus trabajos que no se percibe desde la oficina y ayudaria a encontrar nuevas lineas a seguir, muchas veces las ideas se pierden en los escalones de mando (encargados, jefes de equipo, jefes de seccion, etc.), ya sea por comodidad, por desprecio o por dejadez, y al cabo de mucho tiempo esas ideas salen a flote pero habiendose perdido un tiempo precioso.

  16. Vicente Gascó Says:

    La reflexión de Virgilio hace años que deambula por los pasillos de las empresas, pero en muchas de ellas no llega a cuajar en la cultura de la compañía. De esta manera la Dirección hace jornadas interminables y aplaude que su equipo haga lo mismo. En cambio en España tenemos el dudoso honor de tener una baja productividad (que con la crisis ha mejorado algo) y esto es porque son muchos los trabajadores que, lejos de aportar todo el valor posible a la organización con proactividad e iniciativa, se acomodan a sus obsoletos hábitos de trabajo, dando la espalda al entorno cambiante que exige a su vez cambios rápidos en la empresa. Muchas horas de presencia, poca aportación de valor. Pero es imposible que la empresa se reinvente si no reinventamos antes nuestro propio interior.

  17. Bakio Says:

    Hola jóvenes:
    Ya hace bastante tiempo que mi amigo “Rafa el viejo”, tanernícola de pro, me explicó que la humanidad se divide en cuatro grandes grupos: Los listos ordenados, los tontos ordenados, los listos desordenados y los tontos desordenados.
    – Listos ordenados: Aquellas personas capaces de inspirar, motivar, mover… al resto de la gente. Son las personas líderes de los equipos. Personas flexibles y creativas pero con el carisma adecuado para ganarse la autoridad, que no poder, y respeto del resto.
    – Tontos ordenados: Aquelas personas que en el mundo del ciclismo se denominan “gregarios de lujo”. No disponen de la cintura, la creatividad ni el carisma de los primeros pero sí una gran capacidad de trabajo y de hacerlo de forma concienzuda y sistemática.
    – Listos ordenados: Aquelas personas capaces de la mayor genialidad pero no disponen de las habilidades sociales suficientes como para vivir en grupo. Viven apartados en su burbuja pero con su genialidad pueden resolver problemas del grupo que de otra forma sería casi imposible.
    – Tontos desordenados: Especie que no aporta nada al equipo más que caos…
    La clave de todo creo que estriba en el equilibrio entre los tres primeros perfiles en nuestros equipos sin primar unos sobre el otro… aunque hoy en día se piense que un tonto ordenado puede pasar al primer grupo a base de horas, tal como denuncia el autor del post, la realidad, tal y como defiende el mismo, es muy diferente.
    fuerza y honor

  18. Gorgona Says:

    No esta tan claro que vivamos en la meritocracia, sobre todo en Andalucía, aqui hay gente creativa muy creativa pero profesionalmente pocas expectativas de éxito para profesionales y directivos, que nos pasa? lalogica del fracaso quizás?

  19. galis Says:

    He de agradecerte mucho tu artículo, ya que me inspira especialmente por autoidentificarme en muchos de los puntos que tratas.
    Creo tener la suerte de haberme dado cuenta a tiempo, pero también le pasa a compañeros míos, que espero que se den cuenta a tiempo, porque una vez que caes en la espiral, no atiendes a razones, se te nubla la vista y sólo ves correos, reuniones, mensajes,…
    Muchas gracias por ayudar.

  20. Jose Miguel Says:

    Creo que nos hemos pasado de rosca, hemos colocado la razón y la inteligencia en la cúspide cuando era una herramienta y hemos creado una realidad paralela, olvidando la validez de lo sencillo.

    Hace poco me contó una amiga como estando harta en su negocio, por que todo eran malas noticias, se fue a pasear al campo, que lo tiene al lado y preguntó a un hombre mayor, ¿como le va?, excelente le dijo es un buen año, ha llovido, los arboles están cargados de fruta, hace buen tiempo…

    Hemos olvidado que somos un ser social, el yo se ha colocado a la cabeza, despreciamos el entorno que es la realidad, y no vemos por donde van de verdad las cosas, estamos conectados a mil redes para ver la última moda y no quedar desfasados, sin valorar si aporta realmente algo.

  21. cristina oliva (@OlivaCristina) Says:

    Sólo el cambio permanece (Virginio Gallardo)

  22. Javier Arnau Says:

    Post totalmente ajustado a la realidad y a cómo el tsunami que viene (o ya ha llegado?) acabará con la forma de hacer las cosas al estilo de “esos directivos”. Sólo le falta una cosa que sirve para cerrar el círculo: su siguiente generación, la que hoy está entre 45 y 55 años, no existe, al menos a nivel decisor; sólo está para continuar esa línea de “suicidio” profesional y de autorrealización equivocada.

  23. Marc Says:

    El éxito es reinventar tu trabajo:. la dificultad está en desaprender lo aprendido, conectar de manera amplia y abierta con las evoluciones de la sociedad pero sobre todo con quienes somos y nuestro mundo interior.

  24. Alvaro Says:

    Interesante articulo!! Estoy completamente de acuerdo con que un directivo tiene q adaptarse a los cambios y reinventarse a su mismo si fuese necesario así como que el éxito no es nunca de 1 sola persona.

    No obstante, si creo en que el talento depende del esfuerzo. No soy partidario de largas jornadas laborales sin sentido pero reconozco que el trabajar duro y sacrificarse siempre y cuando se cumplan las otras premisas también es clave.

    Pongamos por ejemplo a Nadal, tiene talento para el tenis pero no por eso no va a sacrificarse y entrenar duro para poder mantener el liderazgo.

  25. jecheverrig Says:

    Muy interesante. Comparto el 100% de su contenido. Ayer envié un tweet donde resaltaba la innovación: La #innovación es una de las principales herramientas q’ tienen las pequeñas y medianas empresas para #competir con las grandes y poderosas. Estamos en la nueva era del conocimiento donde efectivamente el éxito no está determinado por MAS DE LO MISMO, sino por el valor agregado y la satisfacción personal de los stakeholders.

    En especial resalto el punto 3.

    El éxito es reinventar tu trabajo: el futuro no pertenece a los que duramente han conseguido una expertise como grandes financieros, comerciales o hombres de marketing, pertenece a los que son capaces de olvidarse de cómo se llamaba su profesión, cambiarla y buscar otros caminos, de darse cuenta que buena parte de las 10.000 horas que invirtieron en ser expertos son un lastre, horas peligrosas que deben aprender a olvidar.


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