El reto del directivo: Reinventarse

UNA URGENTE NECESIDAD

¿Están la mayoría de nuestros directivos preparados para el cambio que se avecina y para liderar la innovación en sus empresas?

Las organizaciones no avanzan más rápidas por que los líderes (los que deberían impulsar el cambio) no pueden, no pueden asumir el cambio que su entorno les exige, a veces, a gritos.

La innovación empieza y acaba en las personas, será difícil que un directivo poco creativo y poco innovador lo sea con su organización.

El freno de la innovación organizacional son sus directivos, los que deberían dirigirlas hacia caminos nuevos y desafiantes. El cambio organizativo y la innovación no se implantan al ritmo que se debería porque los empresarios y quienes deben tomar las decisiones de inversión de la

empresa no establecen estas estrategias. Se convierten en una antítesis de lo que debe ser un líder, aquel que impulsa el cambio, al ritmo que le marca su entorno.

Lo que nos sucede es que nuestra capacidad de adaptarnos a nuestro entorno es algo que evoluciona de forma negativa. Muchos de los directivos y empresarios, que ahora son obstáculos para sus empresas, no lo fueron en el pasado. Lo que tristemente les sucedió, fue que el rápido entorno los superó, se quedaron escuchando la voz dulce del pasado. Y esto seguirá pasando, nada hace sospechar que nada vaya a cambiar, lo que podemos esperar es que el viento del cambio acelere su fuerza y muchos de nosotros no podamos seguir el ritmo.

La buena noticia es que nuestro cerebro está preparado para ello, la mala es que al parecer también está preparado para seguir hábitos poco adaptativos y que matan nuestra capacidad de adaptación.

DESCUBRIR NUESTRO CEREBRO

Nuestro cerebro nos hace ver la realidad que queremos ver y nos engaña muy a menudo, nuestras percepciones son muy subjetivas, tenemos una especie de sistema inmunológico emocional, que nos hace percibir la realidad para que ser más felices, pero esto puede ser negativo desde un punto de vista adaptativo.

Para intentar gestionar nuestro cerebro tendremos que gestionar conceptos como resilencia o personalidad resistente, que hace que nuestro cerebro nos atribuya un papel u otro en el desarrollo de los acontecimientos vitales que nos suceden, utilizando de forma positiva, las emociones, cómo un sistema de guía, una brújula de aproximación, a la búsqueda de nuevas soluciones.

Las personas que poseen este pensamiento positivo son más realistas y confían más en encontrar soluciones (sopesan aspectos positivos y negativos), el focus de control interno y la confianza en uno mismo además nos protege contra la inadaptación.

Un directivo con pensamiento “positivo” es más probable que sea un líder transformador. Es un directivo que trabaja para que sus circunstancias cambien a mejor, le es más fácil avanzar al ritmo de su sociedad, pues analiza los problemas sin tener la mirada en el pasado, sabe mirar al futuro y cree en el éxito, sin ser irrealista. Es una persona cuyo cerebro le hace ver la realidad de otras formas.

Estos mecanismos cerebrales en buena parte se podrían desarrollar. No es casualidad que la psicología positiva que intenta descubrir los mecanismos más eficientes que utiliza nuestro cerebro para adaptarse este teniendo cada vez más éxito entre las “universidades” de psicología más prestigiosas.

¿QUÉ PODEMOS HACER? INVERTIR

Quizás no nos quede otro remedio que esperar a que nos pase lo mismo que vemos que les ha pasado a nuestros mayores. Nos pasamos un tercio de nuestra vida aprendiendo y desarrollándonos, otro tercio trabajando (y aparentemente desajustándonos de nuestro entorno) hasta que alguien detecta que nos hemos quedado fuera y pasamos el tercio de nuestra vida fuera de un entorno laboral demasiado duro para admitir a los que se quedaron atrás.

Quizás la única desoladora solución sea sustituir los directivos actuales por nuevos directivos de otras generaciones, con capacidad e iniciativas para liderar los nuevos cambios, quizás con menos experiencia, pero que no sean barreras al cambio.

La capacidad de reinventarse es una cuestiónde inversión. Tu capacidad de reinvención es algo que pertenece a la forma de enfrontar tu vida, no sólo tu vida laboral.

Depende de tu capacidad de crecimiento profesional y personal constante, depende de romper la regla de los dos tercios vitales, y no sólo dedicar una tercera parte de tu vida, la primera, a crecer, si no conseguir que esto sea constante siempre. Es un proceso que básicamente está relacionado con el aprendizaje como motor del cambio personal.

Si sientes que has dejado de invertir en ti, que no creces al ritmo que lo hacías cuando tenías 20 ó 30 años, siento comunicarte que ya has comenzado a peder tu capacidad de reinventarte.

Reinventarse exige crecimiento continuo, ponernos continuamente en una zona de discomfort (que por cierto es lo que intentamos continuamente evitar), hacer cada día pequeñas cosas que mejoren nuestras capacidades. Y establecer esto como una prioridad vital.

Para ello hay muchas cosas que puedes hacer:

  1. Crecer en tu puesto de trabajo. Suele ser más el aspecto más básico. No te propongo una ruptura loca con tu entorno laboral (o sí), la mayoría de las veces sólo implica replantearse tu trabajo de otra forma. Nuestro entorno de trabajo puede ser un entorno mucho más desafiante de lo que imaginamos y el verdadero desafío muchas veces es hacer las cosas mejor.
  2. Desarrollar características personales que facilitan el cambio profesional. Una actitud positiva y de confianza en uno mismo, resulta fundamental. También se requiere consciencia y creatividad. Además de apertura mental, dedicación y perseverancia, flexibilidad e inconformismo con lo que hacer crecer nuestra creatividad que nos debe encontrar trabajando (como bien decía Picasso).
  3. Búsqueda de la autorrealización en lo que hacemos. Todos debemos sentirnos dueños de nuestro destino profesional y a todos nos corresponde trabajar con constancia e inteligencia para conseguir ese destino. Todos deberíamos sentirnos cada día con la motivación que da saber que trabajamos para poder realizar nuestros sueños antes de que la vida se nos pase.
  4. Fomentar el aprendizaje. Partiendo de un profundo conocimiento de nuestro propio talento, fomentar al autodesarrollo continuo disfrutando de ese proceso con confianza y buscando proactivamente cómo modificar nuestras creencias.

El cambio comienza cambiándose a uno mismo, el cambio forma parte de tu vida, si quieres tener éxito encárgarte de dominarlo,antes que él te domine a ti.

Este artículo ha sido publicado en Negocio al día. Febrero 2010
Post relacionados: Para ser un líder debes saber como tu cerebro te engaña

5 comentarios to “El reto del directivo: Reinventarse”

  1. Jose M Raventos Says:

    Excelente post.
    Coincido totalmente. Es urgente que los directivos / dueños de las empresas de este pais empiecen a cambiar la mentalidad “acomodaticia” de continuar haciendo las cosas como siempre y esparar a que escampe.
    Sin un espíritu innovador que arrastre a toda la organización con ímpetu e ilusión no va a ser posible la supervicencia.
    Los que nos dedicamos a aportar soluciones innovadoras en la gestion de las empresas vemos demasiado a menudo el miedo a cambiar, a reinventarse. Las barreras mentales son el peor enemigo del directivo.

  2. Ana Says:

    Fantástico post y comparto plenamente la necesidad de reinventarse prácticamente a diario. Vivimos en un mundo en constante cambio y tenemos dos opciones: acomodarnos en nuestro puesto hasta quedarnos tan obsoletos que nos inviten a abandonarlo o adaptarnos a los cambios mediante la reinvención. Sin lugar a dudas, la segunda opción requiere mayor esfuerzo y una gran dosis de inquietud personal.

  3. dolorspdc Says:

    No hay alternativa si queremos organizaciones competitivas. Un spot televisivo ya nos avisó hace años : “Te mueves o caducas”

  4. davidrjordan Says:

    Pues si en general es así imagina como es la situación en el sector publico. A las barreras naturales por estancamiento hay que sumar el provocado por el acomodo y seguridad en el puesto.

  5. José Angel Maldonado Says:

    El mundo de los negocios es dinámico, no estático, está sometido a los efectos de los constantes cambios que se suceden a cada momento. En ese sentido, el gerente debe actuar en consonancia, no puede permanecer estancado con lo poco que sabe. No puede estar esperando a convertirse en un analfabeta funcional, debe superar ese peligro.


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