Ha llegado la hora de hablar de una revolución organizativa, de un cambio rupturista sin precedentes. Ahora ya todos tenemos dudas sobre si lo que hasta ahora
sabíamos del management debe ser sólo revisado periódicamente o simplemente debe ser señalado como peligroso.
Ya hay demasiadas evidencias que para satisfacer la brutal necesidad de innovación que tienen las empresas se necesitan nuevos paradigmas donde las personas tienen un papel diferente, donde la estructura organizativa debe ser diferente y donde la relación con otras empresas tiene que ser diferentes.
Emergen casi de forma amenazadora nuevos elementos que sabemos son la semilla de un nuevo tipo de empresa: inteligencia colectiva, software colaborativo, disrupción continua, rapidez flexible, crowsourcing, comunidades,… Traen la promesa de cambiar lo conocido.
Los primeros directivos que intentan entenderlos e impulsarlos en sus organizaciones pasan a convertirse en revolucionarios y agitadores involuntarios perdidos en estos nuevos sistemas con un potencial enorme impacto organizativo,… Les encantaría poder encontrar guías, pero estas no aparecen y los consultores y expertos de antaño en personas y organizaciones diríase han desaparecido.















e. Estaban interesados en contarles a sus lectores las impliaciones que tiene la innovación y el papel que juegan las personas. Por lo que adiviné se había leido el libro y conocía las tesis de mi ponencia (me entrevistó en la
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