El cerebro emocional que nos engaña y bloquea la innovación

Para innovar necesitamos tomar decisiones e impulsar cambios sobre una realidad de negocio que nuestro cerebro a menudo no percibe. La ausencia de decisión o la toma de decisiones erróneas sobre el cambio supone el drama empresarial de nuestro siglo, un drama sin precedentes, organizaciones poco innovadoras, o si quieres decirlo de otra forma más clara: organizaciones moribundas.

Tenemos un cerebro emocional construido biológicamente para sobrevivir en otras condiciones ambientales, no diseñado para tomar las mejores decisiones en situaciones de alta complejidad y cambio constante que exige nuestra Era de la Innovación.

El principal freno (y motor) del cambio y precursor de la muerte empresarial pesa algo menos de un kilo y medio y se llama cerebro. ¿Se puede luchar contra un cerebro que nos engaña?

Cómo nuestro cerebro nos engaña

El neurocientífico Francisco Rubia, autor de “El cerebro nos engaña”, afirma que solo el 2% de nuestros procesos cerebrales son conscientes, además de haber sido construidos en periodos remotamente antiguos de la evolución humana, diseñados para sobrevivir no para tomar decisiones estratégicas en entornos hipercomplejos.

A pesar de lo que nos han enseñado, no somos fundamentalmente seres racionales y analíticos, sobre todo somos seres que no podemos controlar un cerebro emocional… y menos mal que no lo hacemos.  El psicólogo Ap Dijksterhuis ha mostrado en numerosos experimentos que cuando se trata de decisiones complejas, utilizar procesos emocionales mejora la toma de decisiones frente a los procesos racionales.

Conclusiones parecidas a las de Jonah Lehrer, autor de “How We Decide”, que muestra cómo en la toma de decisiones complejas el cerebro racional parece poco útil, mientras el cerebro emocional puede conectar más cantidad de información y complejidad.

Daniel Kahneman, psicólogo israelita, Nobel de Economía, padre de la toma de decisiones, nos dice que nuestro cerebro utiliza básicamente un tipo de sistemas automáticos o intuitivos que están activos la mayor parte del tiempo, independientemente de nuestra voluntad. El cerebro se deja engañar a menudo por “efectos halo” de generalizaciones excesivas, por la repetición del proceso o se guía simplificando lo que ve y escucha. Y activa poco a menudo (por economía cerebral) un segundo tipo de sistemas cerebrales más analíticos.

Pero probablemente el fenómeno cerebral más interesante para entender cómo nuestro cerebro nos engaña en la toma de decisiones es el de la disonancia cognitiva, que hace que nuestro  cerebro  escuche lo que queremos escuchar, eliminando aquello que contradice nuestras hipótesis previas y, especialmente, nuestros comportamientos. Es unaespecie de ignorancia a la que nos somete nuestro cerebro, que recompensa evidencias en nuestros razonamientos que confirman la coherencia con nuestro comportamiento. Es la dictadura de los neurotransmisores de placer, que premian el autoengaño que a menudo impide el cambio.

La innovación es demasiado compleja para nuestro diseño cerebral

Innovar se basa en desafiar lo establecido, especialmente lo que han establecido nuestros mecanismos automatizados de pensamiento en nuestro cerebro, no diseñados para el cambio e hipercomplejidad a la que estamos sometidos.

La seguridad que nos da el hábito, la energía que ahorramos por no replantearnos lo que hacemos se convierte en una cárcel de nuestras percepciones y nos aleja de nuestro entorno cambiante y esta es la mayor amenaza para los profesionales y sus empresas, pues dificulta la innovación.

A menudo nuestro cerebro nos hace actuar de acuerdo con viejos esquemas mentales, sin plantearnos las cosas que hacemos a diario. Las emociones convierten nuestra acción en hábitos que nos dan seguridad pero que a menudo no sabemos cambiar.

La incertidumbre y la angustia del cambio nos hace que lo emocional cobre más importancia.  La neurociencia nos muestra lo poco racionales que somos y cómo se crea el efecto túnel, con efectos muy parecidos a la distorsión óptica que sufren los pilotos de avión: a mayor velocidad, menos capacidad de ver el entorno y más concentrados nos encontramos en lo que hacemos.

Para innovar en tiempos de aceleración se hace necesario “pensar fuera de la caja”, think out of the box, para obtener nuevas ideas subversivas para nuestro cerebro, que provoquen olvidar las normas e ignorar los esquemas establecidos que muchas veces nos aprisionan sin saberlo.

Enfrentarse a lo desconocido eficientemente, a la innovación, requiere una gestión emocional eficiente que permita  que nuestros mecanismos  cerebrales ayuden a la toma de decisiones innovadoras de forma óptima.

¿Cómo luchar? Gestionar emociones para innovar

No se trata de negar o luchar contra  la naturaleza emocional de nuestro cerebro(lo cual es además imposible). Se trata de apalancarse en esta naturaleza emocional para tomar las mejores decisiones, las más adaptadas al cambio continuo y la innovación empresarial.

Nuestro éxito profesional dependerá cada vez más de nuestra capacidad de gestionar las emociones de nuestro cerebro de forma que nos permitan reinventarnos y prepararnos para enfrentarnos a crear entornos que no existen.

Nuestro éxito es por tanto saber que la creatividad y la innovación no siempre vienen del orden ni de la planificación (la racionalidad), sino a menudo de nuestro cerebro emocional o de las intuiciones y las corazonadas de nuestros empleados y nuestras organizaciones.Debemos mantener nuestra mente abierta y no hemos sido educados para ello. No menospreciemos el aparente caos de las conversaciones de la cafetería o las que se dan en una red virtual.

La humildad, diría que una actitud paranoica de sospecha, frente a nuestro éxito en el pasado es la condición básica para el desarrollo emocional, pues es un estado en el que tu cerebro está más preparado para replantearse lo conocido, aprender del error e intentar huir de la temida disonancia cognitiva.

Fomentar el equilibrio emocional, la confianza y el optimismo como facilitadores del cambio personal forma parte de esta gestión. Las emociones positivas, tal como señala Fredricksonaumentan el repertorio de pensamiento, aportan más creatividad, neutralizan los efectos  de las emociones negativas y, por tanto, potencian la capacidad de acción para enfrentarse a la innovación.

Hacerse preguntas nuevas cada día, conservar la curiosidad, obligar como si se tratase de una gimnasia mental a mantener nuestro cerebro fuera de las rutinas forma parte de esa nueva gestión emocional que debemos aprender.

Si no gestionamos activamente nuestras emociones, los viejos mecanismos de nuestro cerebro emocional actuarán conforme su diseño, nos engañarán, tomaremos decisiones incorrectas y paralizaremos el cambio y la innovación de nuestras organizaciones y las haremos morir.

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13 comentarios to “El cerebro emocional que nos engaña y bloquea la innovación”

  1. Rafael Trémul Says:

    El DCF detuvo la innovación.
    Creo que es en parte el mismo Sistema el que detiene la innovación que suponga algo de ruptura. En una sociedad organizada, cada alterativa de desarrollo ha de ser medida, evaluada y analizada bajo la lupa de un TIR calculado en base a un descuento de flujos de caja.
    ¿Cómo valorar y medir las intuiciones? ¿ Cómo ponerlas en práctica?. En mi experiencia de consultor, solamente cuando he encontrado la figura de empresario-propietario que decide sin ataduras con su bolsillo, haya sido la compañía pequeña o grande, he visto progresar rápidamente las decisiones de innovar y cambiar con determinación.

  2. Janer Villanueva Porto Says:

    El cerebro fue emocional en sus orígenes, por lo tanto es un desafió constante no asumir cierto grado instintivo que podría esta relacionado con la supervivencia lo cual que afecta nuestra toma de decisiones. No llamaría primitiva a esta característica, lo importante es recalcular los procesos iniciales del pensamiento que tienen origen en el cerebro ya que como lo dije anteriormente tienen raíces de tipo emocional debido a que dentro de su evolucion, el cerebro fue formándose nódulo a nódulo desde el sentido primitivo del olfato, que hoy en día sabemos esta ligado a muchos receptores relacionados con la parte emocional, recomiendo en este aspecto el libro inteligencia emocional de Daniel goleman que es muy objetivo al referirse a la síntesis de dichos procesos en muchos de los aspectos que distinguen a una persona capaz de innovar y tomar desiciones.
    Me gustaron mucho las referencias tomadas en este tema de debate, les agradezco mucho el aporte.

  3. Jesús Cabezas Says:

    Cierto, Goleman ya dijo posteriormente en su artículo “¿Qué hace a un Líder? que el sistema límbico aprende mejor a traves de la motivación y la retroalimentación, por encima del aprendizaje que se produce con el neocortex.
    Es muy interesante cómo planteas que el control de las emociones puede servir de trampolín perfecto para la creatividad que origine innovación. “La dictadura de los neurotransmisores de placer, que premian el autoengaño que a menudo impide el cambio”. Muy bueno

  4. danieladavil Says:

    Éxitos !!

  5. Albert Figueras Says:

    Buen post!
    Este aspecto hay que tenerlo en cuenta en muchas áreas. hace un par de años publiqué lalgo sobre la influencia de las emociones en una toma de decisiones que nos puede afectar a todos en un momento u otro: la prescripción de medicamentos. ¿Cómo se prescribe? Pues más con la emoción que con la razón (por desgracia):
    http://getbetterhealth.com/from-spain-drug-prescription-habits-are-often-emotionally-driven/2011.05.19

  6. Iñaki Larraya Says:

    Muy buen post Virgilio!
    Para muchos especialistas el conocimiento profundo del cerebro iniciará una nueva revolución que recogerá el testigo de la generada por internet y el 2.0. El mundo del management y sobre todo el marketing están muy pendientes de las evoluciones, ya que están muy interesados en saber cómo se gesta la toma de decisiones.
    Recientemente escribí el siguiente post en el blog sobre ello:
    http://ilarraya.com/2012/08/11/el-cerebro-protagonista-de-la-proxima-gran-revolucion/

  7. Jose Gonzalez Says:

    Felicidades Virgilio, buen Post, desde mi punto de vista ligado al mundo comercial, y una vez leído el libro de Daniel Goleman, 1 edición ya que me parece mucho mejor, (opinión personal ), la practica de la inteligencia emocional, cada vez es mas activa, el cliente final, (el rey), necesita que le ayudemos en ese aspecto, que colaboremos dándole ideas e innovación para desarrollar sus negocios o empresas, y no anclarse a la rutina y morir con ello, muchos no conocen este tipo de técnicas I.E. Pero a mi parecer y de hecho desde que la practico los negocios suelen funcionar mejor…, hoy en dia y con los tiempos que corren de ” desmotivación, pasotismo, apagón económico, tristeza emocional, depresión, ” el cliente lo agradece, ya que quien regenta los negocios o empresas, al fin y al. Cabo son personas con cerebro…

    Muchas Gracias.

  8. Vanesa Campos Says:

    Bienvenida la intuición y la apertura al cambio!!!

  9. Habilidad Emocional Says:

    No ceses de esculpir tu propia estatua.
    PLOTINO.

  10. Manuel Miguel Says:

    Es curioso y motivante cómo se están descubriendo en estos años muchísimas cosas sobre el funcionamiento del cerebro. Te felicito sinceramente por divulgar estos datos tan interesantes.

  11. Santiago Barrero (@rabiesan) Says:

    No me puedo creer lo que estoy escribiendo, pero es la primera vez que leo algo -que recuerde- sobre las emociones, que no es una soberana idioez.

    Sólo una objeción, pero trascendental: hablar de las emociones implica necesariamente darles valor, promocionarlas, y como casi nadie entiende que lo que hay que hacer es dominarlas, controlarlas, el efecto suele ser el opuesto: se sobrevaloran. Sin embargo en el post se aclara perfectamente que la humildad es un perfecto antídoto contra el subidón de las endorfinas.

    Deberíamos plantearnos, entre todos, por lo tanto, cambiar el inexacto nombre de “emociones” por “automatismos” o cualquier otro. “Automatismos” no creo que cunda precisamente porque no es nada romántico, nada “emocional”; pero o lo cambiamos para aplacar mentes animales o terminará por convertirse en la nueva deidad. ¿A alguien se le ocurre alguno mejor? Sentimientos y afectos ya están muy gastados, aunque serían mejor, sin duda.

  12. RTB Says:

    La percepción, imaginación, capacidad proyectiva, intuición y cualquier otro valor cognitivo asociado con las capacidades sensoriales del ser humano han quedado desterrados en las aplicaciones del directivo de empresa, siendo sustituidas por metodologías de corto alcance sobre evaluación y rentabilidad, libros de autoayuda gerencial que se leen en aeropuertos y recetas acuñadas por escuelas de negocios que junto a los automatismos emocionales han destrozado el presente y futuro de las empresas. El último momento de reflexión del profesional fue el del último examen del último curso de carrera.


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