Reproducción de artículo de la La Gaceta
Los sistemas de autodesarrollo y la gestión del conocimiento, que promuevan la inteligencia colectiva y el intercambio de ideas deben
ser una prioridad fundamental entre los ejecutivos. Las tecnologías 2.0. y otras metodologías pueden contribuir a que todos los profesionales estén en cambio permanente: generando ideas constantemente dentro de la organización.
Los cambios económicos y empresariales sucederán con independencia si nuestras empresas reaccionan o no, nuestras organizaciones se adaptarán o desaparecerán. Nuestro bienestar como sociedad depende de nuestra capacidad innovadora, resulta inútil mirar a otros sitios, se ha acabado el tiempo de las excusas. Bajo ese planteo, el experto en Capital Humano y Liderazgo Transformador, Virginio Gallardo Yebra, sostiene que en los tiempos que corren, sentirse uno más en la empresa, significará ser uno menos en el proceso de cambio.
Por eso afirma que no hay nada más peligroso para una organización que un directivo que no innove, ya que eso puede significar la muerte segura. Liderar es innovar.
En este aspecto, Gallardo observa que no todos los ejecutivos están preparados para innovar. “Suelen estar más preocupados por navegar despistados entre el estatus quo y la incertidumbre que por impulsar los cambios organizativos necesarios para crear nuevas organizaciones innovadoras”, acota.













