Este árticulo ha sido públicado en el número de noviembre de Negocio al día en la sección Firmas.
1. La Era de la innovación
No estamos en una época de cambios, hemos cambiado de época: estamos en la Era
de la Innovación.
En la Era de la Innovación la velocidad manda. Morirán las empresas que no sepan cambiarse a sí mismas. Ray Kurzweil gurú de las tecnologías del conocimiento, asegura que el cambio se ha ido acelerando a lo largo de los últimos siglos. En el siglo XIX, hubo más cambios que en milenio anterior. En la primera mitad del siglo XX, más cambios que en el siglo precedente. A fines desiglo XX, el cambio en el paradigma sucedía cada década. En nuestro recién estrenado siglo XXI veremos 1.000 veces más transformación tecnológica que en el siglo anterior.
El futuro ya no es lo que era. Las empresas en las que su Capacidad Innovadora es inferior al cambio del entorno -básicamente al de sus competidores-, sólo será cuestión de tiempo, estarán muertas.
La Era de la Innovación se caracteriza porque las empresas deben tener cada día que pasa una dimensión innovadora más alta para sobrevivir.
2. La innovación como eje del cambio de la política económica del gobierno
El discurso de la innovación, ya está en lacalle. La solución a la crisis, según nuestro gobierno se basa en un “nuevo modelo productivo”, que según lo que nos traspasan los medios de comunicación y los responsables ecónomicos, se basa en cuatro palancas: innovación (I+D), patentes, educación y exportación de tecnología; todas ellas estrechamente relacionadas, ya que todas ellas son interdependientes y que yo denomino Hard Innovation.
La apuesta por impulsar un nuevo modelo productivo, que permita ganar productividad y competitividad gracias a la innovación, que genere exportaciones y basado en el desarrollo tecnológico, no es cuestionado realmente por nadie. Es difícil rechazar un modelo que promete crear puestos de trabajo de calidad y de alto valor añadido.
Y casi todas las medidas concretas derivadas de estas políticas no son cuestionadas. De hecho, podemos ver a los principales líderes de la oposición con discursos ligeramente diferentes como por ejemplo el Diálogo Digital Popular, pero con la misma música de fondo. Nadie cuestiona la importancia de estas palancas ni la necesidad de impulsar estas áreas, se diría que los políticos estarían, por fin, de acuerdo en algo. Pero conviene distinguir entre Hard Innovation y Soft Innovation.
3. Los límites de la Hard Innovation
La primera palanca de la Hard Innovation es I+D (la tercera I: I+D+i se olvida). Efectivamente, el gobierno ha inyectado fondos que han supuesto sobre todo más I+D público, qué duda cabe que es una excelente noticia. Pero la Investigación y el Desarrollo, no son los únicos elementos claves de la innovación, especialmente, en una economía cómo la nuestra donde la industria tiene un menor peso económico.
La mayoría de nuestro tejido empresarial de micropymes, de pymes o grandes empresas no serán más innovadoras por incrementar su presupuesto de I+D; ¿qué se hace con la mayoría de las empresas y organizaciones públicas?, ¿cómo hacerlas innovadoras?
Se confunde Innovación con I+D. Las patentes, los investigadores son indicadores muy sólidos, pero que no afectan a la mayoría de nuestras empresas. La mayoría de nuestras empresas no se van ahacer más innovadoras por tener más patentes o tener más doctores en su empresa.
4. Soft Innovation: la innovación es gestión
La nueva Era de la Innovación ha llegado, nadie discute que la innovación es la base del éxito, de la generación de competitividad, la clave de las exportaciones y de la creación del empleo. Sin embargo, da la sensación que se confunde la necesaria innovación de nuestras empresas y administraciones públicas, esas donde trabajamos el 99% de todos nosotros, con empresas I+D de alta tecnología, que suponen una parte insignificante de nuestro PIB.
No vamos a discutir la importancia de la Hard Innovation. No obstante, lo que hace que los procesos, los servicios y los productos de la mayoría de nuestras empresas sean innovadores hacen referencia sobretodo a otro tipo de temas: gestión de las empresas, valores y cultura empresarial, desarrollo de sus líderes (empresarios,emprendedores y directivos) y profesionales, comunicación entre redes empresariales, el rol de los trabajadores en sus organizaciones, la flexibilidad de sus estructuras organizativas, la gestión del conocimiento, su capacidad de gestionar los cambios y transformarse,…
No se oyen grandes debates de cómo innovar y cambiar la cultura de la administración pública y muchos de sus procesos de gestión (selección, retribución, medidas de desempeño, carreras profesionales, etc.) que realmente la harían más innovadora y competitiva. No se oyen debates de cómo podemos introducir nuevos gestores con Liderazgo transformador que puedan cambiarestas realidades y transformar estas organizaciones. No, esta parte de la innovación no debe ser tan importante, a pesar que afecta a una parte considerable de nuestros servicios públicos, competitividad como país y del PIB.











